28 de febrero de 2011

NICOLAS VAUDELET


Una vez más, Nicolás Vaudelet me encanta por su peculiar visión de la moda. Sea cual sea el tema de su colección, su enfoque siempre me sorprende, y además, lo hace gratamente. En esta ocasión, con "1892" conmemora el nacimiento de El Caballo, nos lleva a la época de la Revolución Industrial.




Sus colecciones son de esas que merece la pena ver de cerca, al detalle y soñar tocando las pieles con las que están hechos los diseños. En el fitting me maravillaban las coronas, los casquetes, los polisones y los corsés, les hice mil fotos. Tuve la suerte además, por segunda edición consecutiva, de llegar en el momento en el que estaban haciendo la prueba a Marina Pérez, que muy amable dejó que la fotografiara.



Durante el desfile, una de las prendas estrella con pantalones de corte ecuestre y los minivestidos de cuero muy ceñidos acompañados de cazadoras perfecto. Prendas muy marciales que contrastan con  los vestidos a la polonesa y las mangas jamón de unas engalanadas comisas llenas de encaje.

Para la noche, vestidos largos de corte princesa. Increíble el vestido de pitón en rosa palo, de princesa de cuento, pero una princesa Vaudelet, con fuerza.


Los complementos: cinturones corpiño que hacen que la silueta sea una S muy marcada (más aún con la ayuda de los polisones), botas interminables anudadas como corsets y bolsos Frankensbag.

El negro es uno de los colores protagonistas acompañado de blanco, naranja, rojo, verdes militares y azul de Prusia.

Cierra el desfile con novia, una vez más y en esta ocasión, vestida con la armadura de un vestido.

Fotos: Ernesto Soánez

ANDRÉS SARDÁ


Y Con el desfile de Andrés Sardá llegó el color. Como ya os dije el otro día me gustan sus desfiles porque siempre son muy llamativos.

En esta ocasión, con una proyección de Frida Khalo al fondo, ya se adivinaba que la temática andaría cerca de México, y así fue. A ritmo de rancheras, las modelos, ataviadas con todo tipo de adornos que recordaba la estética tradicional mexicana fueron recorriendo una pasarela decorada con dibujos coloristas de arriba a abajo.

El glamour de las actrices mexicanas de la época dorada de Hollywood, añadido al folclore mexicano dio como resultado un desfile cargado de simbología.


La ropa interior, se ha adornado con ponchos de tejidos rústicos, mantones de manila vintage cedidos por L’Arca de l’Avias, faldas y batas de telas vaporosas y y de aire New Look.



Como complementos,tocados de flores y borlas, sombreros de ala ancha, botines calzas y sandalias para dar vida a un universo muy particular que culmina con  Marina Pérez como la Virgen de Guadalupe cerrando el desfile.
Fotos: Ernesto Soánez

25 de febrero de 2011

TERESA HELBIG


Cada vez que me siento en la grada para ver un desfile de Teresa Helbig, lo hago ilusionada, porque se que en breves momentos voy a ver algo que me va a gustar. En esta ocasión además, había hecho de espía el día antes en el fitting, así que además de ilusionada, estaba impaciente por verlo en movimiento.


En el previo ya me maravillaron los zapatos, los cinturones y por supuesto, la ropa. Me encantó que la inspiración de la colección fuesen los zapatos "brogue", y me encantó cómo lo llevó a las prendas. Os pongo algunas fotos de detalles, de esos que es una pena como se pierden en la pasarela al ser todo tan rápido. Entre ellas la de los botines fucsias que desde que los vi, no los quiero, los necesito.


Mención especial a este abrigo, el que cierra el desfile, compuesto nada más y nada menos que por ¡3840 bucles! Troquelados, cortados y cosidos a mano, uno a uno. ¡Ahí es nada! Siete días completos de trabajo.



Teresa, con su oda al charol nos trae una colección refrescante que anima las (en su mayoría) apagadas propuestas cibelinas. El nombre de la colección es "Brogueing", ya que la inspiración de la colección viene de los clásicos zapatos ingleses como os decía arriba.



Las prendas, ponibles a la vez que originales y con un sello muy Helbig: gabardinas, pantalones, shorts, chaquetas cortas y vestidos hiperfemeninos para el día y sexy para la noche.



 Dos novedades, los jerseys de punto grueso con trenzados en las mangas y los chalecos de piel de conejo.
La paleta de colores clásica (blanco + negro) se alegra con fucsias, nudes y verdes. Brillo de charol sumado al príncipe de gales o a las gasas, tan Teresa, en los vestidos de noche.


Foco a los troquelados que adornan la mayoría de los diseños. De nuevo un trabajo minucioso, detallista y artesanal que no pasa desapercibido en una Fashion Week muy monocromática, monótona y "vendible" en general.
Fotos desfile: Ernesto Soánez

JUANJO OLIVA


El desfile comenzó a ritmo de la banda sonora de Los Pájaros, con una inquietante figura al principio de la pasarela. La propuesta, inspirada en las siluetas de los años 50, es todo un ejercicio de costura.



Las primera salidas nos muestran tweed en tonos coral de arriba a abajo. Minifaldas con tremendo volumen sobre faldas tubo por debajo de la rodilla, tan tubo que dificultaban el camino hasta el final de a pasarela a las modelos. Vestidos de cuello a la caja, boleros, capas y capelinas con volúmenes en la espalda, pantalones capri y toda una revisión al vestuario de la época.

Los colores, coral al principio, morado después y luego verde, cambian radicalmente cuando empiezan a aparecer una serie de conjuntos en blanco y negro.




Las lazadas son un elemento común en todas las salidas, ya sea en la ropa o en las sandalias. Por cierto, éstas muy a tener en cuenta. Están a medio camino entre sandalias y botas y han sido diseñadas en colaboración con Jeff Bargues.


Multitud de pliegues en cuellos, cintura y espalda acompañan a los diseños. Los volúmenes imposibles en la espalda son impresionantes.


Cuidado en los forros, que suelen contrastar con los colores del vestido.


El desfile culmina con una impresionante Marina Pérez con vestido amarillo de terciopelo forrado en azul turquesa que parece llevar un guardainfante debajo.

Fotos: Ernesto Soánez