Yo soy una persona muy detallista. Lo he oído tantas veces que ya es algo de lo que no dudo. Desde que era muy pequeñita, puedo recordar a mi madre o mi abuela diciendo: "Es que Cristina es muy detallista". Con eso asumido y sabiendo la plena satisfacción que experimento cada vez que le doy un regalo a alguien, estaba claro que en mi boda iba a haber más de un detallito. Confieso que quería darles a los invitados alguna cosa más, pero me convencieron cuando me dijeron que las invitadas llevan bolsos diminutos y acabarían odiándome por tener que llevar tantas cosas en las manos. Ahí tomé conciencia y paré.
Toda invitada a una boda puede tener una serie de imprevistos que todas conocemos y que si no te arruinan la fiesta, si te la fastidian un poco, así que decidimos poner remedio a eso. Al llegar al Cigarral, antes de entrar al cóctel, la camarera que recibía a los invitados, obsequiaba a las señoras y señoritas con un completito kit de emergencia que hicimos meses antes entre mi madre, el novio y yo. Mi madre hizo con cariño y paciencia más de 80 delicadas bolsitas de lino rematadas con encaje valencié (gracias mamá, si no es por ti...) Entre el novio y yo hicimos las etiquetas, las llenamos de todo lo que pensamos que una señorita podía necesitar y las cerramos cuidadosamente con un lazo color nude que combinaba con los fajines de los pajes, mis zapatos y algunas cosas más.

¿Queréis ver la etiqueta del contenido que iba dentro?

Cuando ya estaban solucionados los imprevistos, quisimos que los invitados tuviesen un recuerdo muy nuestro, así que recurrimos a Olivia. Conocí a esta artista a través del blog de Maca, cuando nos contaba los detalles de su boda hace un año y, aún a riesgo de que me llamasen copiona, la idea me pareció tan genial que no se me ocurrió nada mejor que un jabón personalizado para nuestros invitados. Se lo propuse a la madrina, que tradicionalmente es quien se encarga de esto y también le pareció buena idea, así que manos a la obra.
Me puse en contacto con Olivia y ahí comenzó un ir y venir de mails que duró hasta la semana antes de la boda. La verdad es que crear un jabón inspirado en ti en un momento tan especial de tu vida y con un fin tan delicado como que sea el regalo del día de tu boda es mucho más bonito de lo que habría imaginado nunca.
Empezamos por transmitirle todos y cada uno de los detalles que estaban decididos en la boda, cual era la idea, la temática, etc, etc... Continuamos con una descripción detallada de cada uno de nosotros (personalidad, intereses, gustos, detalles, perfumes, estilo...) yo hice la de Carlos y Carlos hizo la mía, así era un poco más objetivo ;)
El objetivo en el caso de Carlos era conseguir una fragancia marinera que evocase su personalidad, desde sus raíces mediterráneas hasta su pasión por la navegación.
En mi caso, queríamos una fragancia empolvada y tradicional donde estuviesen presentes los perfumes de antaño y la tradición de la costura.
Después de esto, empezamos a perfilar cual sería la esencia principal y base de nuestros jabones. Continuamos con la segunda esencia, y en el jabón masculino, hasta una tercera.
Cuando esto estuvo decidido, pasamos a escoger los elementos naturales para fabricar el jabón.
Al leerlo suena sencillo, pero imagináos tener que elegir entre cientos de elementos y de esencias teniendo en cuenta sus propiedades.
A primeros de abril llegaban las muestras a casa, ¡wow! No puedo describiros la experiencia de olerlo por primera vez...
Paralelo a esto, fuimos escogiendo el papel para envolverlo, diseñando las etiquetas y pensando como cerrarlos. A mi me apetecía mucho que fuesen con encaje y gracias a la persistencia de Olivia, encontramos la mejor solución. Los de Carlos, nada mejor que un cordón marinero. El toque final... lacre con nuestras iniciales.
Sólo faltaba un pequeño detalle, el nombre del jabón:
Haute Couture para el mío, no hace falta decir por qué.
39º 53', 60 N; 000º41',20E para el de Carlos, unas coordenadas muy especiales para nosotros.

¿El resultado?
Haute Couture: magnolia y heliotropo + manteca de karité + aceite de rosa mosqueta.
39º 53, 60N; 000º41',20E: cedro, cajeput y brisa + manteca de karité + aceite de sésamo.
Una vez cerrado todo, no podía esperar el momento de recibirlos. Cuando llegaron a casa y pude leer el texto que Olivia había escrito y añadido a cada uno de los jabones, contando la historia del jabón... me quedé sin palabras. Sin duda, habíamos hecho la mejor elección.
Y por último... no podemos olvidarnos de los invitados pequeñitos, que en nuestra boda no eran niños, si no princesas y piratas. Así que cada uno recibió un detalle especial acorde a su rango: ¡varitas para las niñas y espadas para los niños!