En esta vorágine de la boda en la que estoy metida, no todo son cosas femeninas, aunque lo parezca. Así que hoy tenemos un post masculino, para que no se me quejen mis seguidores de ese género que siempre me dicen que hablo poco de hombres. En lo que a indumentaria del novio se refiere, yo soy muy clásica: opto por el chaqué. Las razones son obvias:
* Es un traje que no se puede utilizar habitualmente, así que hay que aprovechar las ocasiones que nos lo permiten.
A lo que iba, que me pierdo en los detalles. En la búsqueda del "chaqué perfecto", no podíamos prescindir de una REFERENCIA, así con mayúsculas, como es Collado.Había oído hablar de este sastre, pero nunca había tenido oportunidad de visitarlo.
Busqué la dirección y nos presentamos allí. Entramos en el portal de un típico edificio de una zona "bien" de Madrid, llamamos a un precioso timbre dorado de una preciosa puerta de... ¿más de dos metros de altura? y nos abrió una señora del servicio. Lo primero que me invadió fué un olor familiar. No se si habéis entrado en algún taller de costura, huele a plancha, a telas a... Lo que nos encontramos fue como mínimo sorprendente. Sillones clásicos con "nosecuantos" tapizados diferentes, una descalzadora aquí, un Luis XVI allá... cuadros de esos que tienen las abuelas en las paredes, lámparas de araña, figuritas de todo tipo: gatos, perros... Había tantas cosas que era imposible retenerlas en la retina. No pude evitar echar mi imaginación a volar e imaginar cuantas personas se habrían sentado en aquellos sillones que parecían tener 200 años. Matrimonios venidos a más, políticos, espías rusas de esas de las películas, hombres de negocios, amantes de alguien, señoras con abrigos de astracán y sombreros...
Mientras mi imaginación vagaba por los años 40 apareció el señor Collado. Educado y muy correcto nos acompañó a la siguiente sala y... ¡oh! ¡¡¡Repisas llenas de piezas de tela!!! Una mesa de trabajo con más metros que años (y mira que eran), una vitrina de exposición de tejidos de Ermenegildo Zegna vintage, vintage, vintage... Y yo perpleja, no podía imaginar que aún existiera algo así. Desde luego, el decorado no era el que yo habría elegido y necesitaba renovarse, pero tenía algo de entrañable.
No había nada que pudieras probarte o ver, porque trabaja a medida y sólo por encargo. Una estrategia comercial curiosa hoy en día, cuando la mayoría de los mortales tenemos acceso a ver, tocar y probar todo o casi todo.
Mi conclusión fue que este señor es muy buen sastre, no solo porque cuando lo ves no se te ocurre que pudiera ser otra cosa (es el perfil perfecto) si no porque si a día de hoy sigue viviendo de su oficio con tan pocas estrategias comerciales debe ser por algo, ¿no?
Fotos: elitista





Adoro la alta costura y si la hace 

Ocho barras de labios de la nueva gama Colorsensational de Maybelline ¿No es genial? Para mi ha sido como un regalo de cumpleaños adelantado, porque mi cumple es mañana.


Estos fueron mis 



