21 de septiembre de 2009

Francis Montesinos, exuberancia

Para quienes no hayan visto nunca un desfile de Montesinos, les diré que es espectáculo en estado puro. Yo había visto algunos desfiles del diseñador, pero nunca en directo, así que me presenté allí con muchísima expectación y preparada para dejarme sorprender con su ingenio. No me defraudó.

Venga, reconozco que llegué a emocionarme, pasando antes por los pelos de punta, claro.

¿Cómo puede ser que un desfile provoque semejante reacción en una persona? Tendríais que experimentarlo en vuestras propias carnes, pero intentaré resumirlo.
El escenario estaba tapado con unas cortinas venecianas que, al menos desde el sitio en el que yo estaba, dejaban intuir lo que había detrás. esto no hizo más que despertar aún más, si cabe, mi expectación. Cuando levantaron la persiana nos encontramos con un decorado bastante singular. Un collage de culturas que abarcaba desde capotes o virgenes hasta barras estrellas.

La pasarela se llenó de humo artificial y la primera persona que pisó el escenario fue Rafael Amargo, caracterizado cono el rey de la selva. Lo seguían dos modelos cubriéndolo con una sombrilla indescriptible.... la sombrilla de mis sueños...

Como podíais imaginar por la decoración, el desfile fue una sucesión de fusiones que nos llevó a recorrer los cinco continentes que nos dejó con la boca abierta. El diseñador supo aprovechar lo mejor de cada cosa: la espectacularidad de modelos como Godeliv o Jon Kortajarena, el valor añadido de un bailarín conocido como Rafael Amargo, el juego de luces, música y decoración y, como no, lo excesivo y sublime de sus prendas y los accesorios que las acompañaban

A medida de avanzaba el desfile íbamos viendo como la sencillez se mezclaba con la opulencia y nos íbamos de Asia a la India, a América (la de los indios y la de los vaqueros), a África, pasando por España:

Entre las telas: croché, gasa, lino, seda, tafetán...
Destaco el estampado, presente en casi todos los modelos. Muchas transparencias.
Colores primaverales y veraniegos: blanco, naranja, fucsia, rojo, crudos...
Faldas cortadas a capa, volantes, frunces. Todos los largos...

Montesinos aportó el toque al que nos tiene acostumbrados con grandes dosis de kitch, de mezcla y de abundancia.
Piezas características suyas como el capote no faltaron a la cita. Los tocados merecen un post aparte, uno tras otro no pararon de sorprenderme, me encantaron todos.
Y atención, señoras y señores: EL VESTIDO. Por lo espectacular, por lo trabajado, por lo excesivo, por como lo mueve Elena Barquilla, por su actitud, su osadía y porque fue el momento que consiguió emocionarme del todo.
(Viendo la foto, no se aprecia nada, pero os puedo deci que no calculo la cantidad de metros de tela que se emplearon para hacer semajante vestido con su cola su can can)
Acaba el viaje, Rafael Amargo vuelve a salir, junto a Godeliv, para devolvernos a la realidad, después de un viaje de ensueño.

Francis, Chapeau.

4 comentarios:

Lires - Lauris dijo...

El Vestido! Ya lo comentamos y es que fue espectacular! Un 10 para el desfile de Montesinos! Fascinante!

Besos guapa!
Lauris
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http://madridallabout.blogspot.com

MATTIE dijo...

Si no existiera habria que inventarle, siempre sorprende y se agradece el colorido, Cibeles no tendria sentido sin el. Un besito.

thesil dijo...

Todavía me emociono cuando lo recuerdo. Puro teatro! me encantó!

un beso

cristina n. piña dijo...

Laura: más de un 10!

Mattie: tienes razóm...

Thesil: ¿verdad? yo también

Besos a todas